miércoles, 20 de noviembre de 2019

Dios te va a castigar:


La niña se acercó hasta el escritorio y lanzó al piso todas las hojas que se encontraban allí, la mamá al principio se hizo la desentendida, pero al sentir la mirada de todos los presentes le dijo a la pequeña: «deja allí, porque sino te va a regañar el señor», señalando al guardia de turno.

El problema no era que la regañaran, era de que estaba haciendo algo incorrecto y así pasa, crecemos haciendo o dejando de hacer por miedo al regaño de una autoridad, y no porque algo es correcto o incorrecto, le decimos a los niños: "Pórtate bien porque sino te va a regañar esa persona" en lugar de decir: "No hagas eso porque no es correcto", no vivimos valores, sino temores, por ello romper las reglas se vuelve un desafío para muchos.

Lastimosamente por esa filosofía se hace necesario tener policías en cada esquina para que las personas respeten la ley de lo contrario vivirían en anarquía; agentes de tránsito para que pongan remisiones, porque sino están, las personas se pasan los semáforos en rojo, se cruzan donde no deben, se suben a las banquetas; maestros para que los niños no se copien, un jefe para que las personas trabajen y hagan lo que les corresponde, necesitamos a alguien que nos provoque temor para dejar de hacer lo que es incorrecto ¿por qué somos así? porque así nos educaron, así funciona nuestra sociedad y por eso es importante que desaprendamos esa cultura del miedo y de la coacción y vivamos en la cultura del amor, los valores y la responsabilidad.

Nos pasa también en lo espiritual, nuestro más grande incentivo para dejar de hacer lo malo es el miedo al castigo de Dios, miedo a ir al infierno y se les predica a las personas que sino se arrepienten se van directo al infierno y vivimos pensando en un Dios mala onda que nos castiga por todo e ignoramos lo que toda la Biblia nos habla en esencia, EL GRAN AMOR DE DIOS «Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna» Juan 3:16 NVI.

Porque cuando piensas en la imagen de un padre que castiga, dejas de visualizar al padre que espera en el camino a su hijo pródigo. Dejemos de enseñar a los niños a tener miedo del Dios de amor, mejor recordemos que a pesar de nuestros pecados el amor de Dios es más grande, nos redime, nos busca y nos rescata «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados» 1 Juan 4:10 NVI.

¿Cuál es tu mayor motivación? Los valores o el temor, el amor de Dios o el miedo a recibir su castigo, hoy es un buen momento para vaciar el vaso y volver a aprender.

Escrito por Julio Calo.
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