miércoles, 21 de agosto de 2019

Por 13 razones...


«13 reasons why (Por 13 razones)» esa famosa serie que cuenta la historia de una chica que agobiada por sus circunstancias, sus problemas y la ausencia de alguien que le diera sentido a su vida, optó por tomar una decisión mucho más trágica

De alguna manera esta serie refleja lo que se vive en... no solo en el mundo, lastimosamente también dentro de la iglesia se puede estar respirando soledad, abandono y descuido.

Una iglesia vanidosa que se enfoca demasiado en lo material, pero abraza poco y olvida por momentos lo más valioso, las personas. Somos hermanos y los hermanos y los hermanos no solamente se saludan, se ayudan, se apoyan, oran unos por otros.

Digo esto como una autorreflexión, no basta con estar juntos, no basta con que nos reunamos en el mismo templo, no basta con darnos la mano o apretarnos con un abrazo, no basta con que nos llamemos cristianos, si ignoramos al hermano que llora, al que está deseando un abrazo y una persona que le pregunte ¿Cómo está tu corazón?

Este es un llamado a prestar atención a lo que Dios ama más que nada, las personas"de tal manera amó Dios a las personas que envió a Jesús..." (Jn. 3:16).


"Si alguien se alegra, alégrense con él; si alguien está triste, acompáñenlo en su tristeza" (Ro. 12:15), no quiero pensar en todas las veces que sin querer fui indiferente ante la soledad, dolor, dificultad de mi hermano, en las ocasiones que pude prestarle mis oídos y darle valor, porque no siempre la gente quiere que le demos sermón, a veces basta con tener la capacidad de escuchar, pero todo está en querer hacerlo.



No digo que la iglesia lo haga de manera mal intencionada, pienso que hemos perdido la dirección, pero estamos a tiempo de volver y cuidarnos como se debe, "Tenemos que mejorar la forma como nos tratamos unos a otros, como nos cuidamos unos a otros, tenemos que mejorar de algún modo" (Clay Jensen), porque las personas no solamente queremos ser parte de un grupo, todos necesitamos  y deseamos ser parte de un grupo de personas que ama a pesar de nuestras imperfecciones, que rían cuando estamos felices, pero que también nos abrace cuando fallamos o lloramos.



Seamos la iglesia que hemos sido llamada a ser, la iglesia que tenía todas las cosas en común... "La multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma. Ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común" (Hch. 4:32), una unidad que trasciende de estar reunidos en el mismo lugar y que los hacía un solo cuerpo, unido no por las canciones, sino por el amor de su Señor.

¿13 razones? Que en la iglesia nadie se sienta solo y que aún en las circunstancias difíciles reciba nuestro apoyo y oración, y no la espalda indiferente o el dedo acusador de un fariseo falto de amor.


Escrito por Julio Calo.

2 comentarios:

  1. Muy interesante me gustaría tener unos sus libros como le hago??

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    1. Gracias Thiago, fácil... suscribiéndote al blog, recibirás un correo para que puedas descargarlo.
      Saludos

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