miércoles, 17 de julio de 2019

El teléfono sin carga


Abrí los ojos aquella mañana y el despertador no sonó, de inmediato vi el teléfono ¿qué hora es? ¿Por qué no ha sonado? y ¡bingo! el teléfono estaba 0% de batería ¿Pero, cómo era posible eso sí estuvo conectado toda la noche? La verdad es que no me percaté de que conecté incorrectamente el móvil y aunque estuvo con el cable puesto toda la noche, la carga nunca llegó.


La vida cristiana es igual, no funciona si no me conecto. No basta con ir al templo, no basta con tener privilegio, si no hay un compromiso de corazón, si la integridad y la santidad no se han convertido en una prioridad, si la Biblia no se ha vuelto mi guía diaria, quizás solamente estoy como aquel teléfono, con un cable medio puesto pero sin acceso verdadero a la fuente de poder.

De nada sirve el teléfono sin electricidad, no merece llamarse teléfono porque sin energía será solamente un juguete, no sirve para nada más que para hacer cuña a aquella mesa dispareja y la persona que vive un cristianismo light en donde hago mi voluntad, porque es mi prioridad, digo amar a Dios, pero estoy tan cómodo con mis pecados como para dejarlos, ¿será un cristiano verdadero?



No basta con parecer un cristiano, no basta con aparentar que sigo a Dios, si no me conecto no funciona. Una rama separada de la planta moriría, se secaría, es imposible que pueda dar fruto. Un cristianismo sin frutos de arrepentimiento verdadero, es solamente una falacia, un sueño. 

Y el llamado a ser sal y luz va más allá de cantar que eres sal y luz, se refleja a través de tu diario vivir, de las obras que salen de ti «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» Mateo 5:16

«Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que está unido a mí, como yo estoy unido a él, dará mucho fruto. Si están separados de mí no pueden hacer nada. El que no está unido a mí lo echan fuera y se seca. Así como le pasa a las ramas que se recogen, se echan al fuego y se queman. Si ustedes siguen unidos a mí y mis palabras permanecen en ustedes, pueden pedir lo que quieran y se les dará. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y de esa manera muestran que son mis discípulos» Juan 15:5-8.

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