lunes, 20 de mayo de 2019

Absurda competencia


Hace unos días corrí mi primera carrera de 10 kilómetros. Cuando iba por el 6 km. me encontré con un muchacho que literalmente se estaba rindiendo, me paré al lado y le dije: «¡Ánimo! ya falta menos de la mitad» levantó la cabeza, me vio y me agradeció las palabras y continuó su recorrido, pero a la altura del 9 km sentí el cansancio por lo que decidí aflojar un poco el paso, ese bajón apenas duró unos 5 segundos, porque un caballero que venía detrás, me dijo: «vamos mijo, no se quede, solo nos falta un kilómetro, corra conmigo» sus palabras me hicieron sentir que podía tomar un nuevo aire y me pegué a él para terminar el último kilómetro.

No conocía a ninguno de los dos, tampoco conocía a todas las personas que se pararon a la orilla de la carretera y me alentaban. Pero mi entrenamiento previo, el cuidado de mi esposa, el ánimo de las personas a la orilla de la calle, ver el rostro de esperanza del patojo cuando le animé y la fuerza que me dieron las palabras del corredor en mi último kilómetro, hicieron que llegar a la meta final se convirtiera en un trabajo en equipo ¡lo logré! en menor tiempo del que me había propuesto.

«divide y vencerás», «el pueblo unido, jamás será vencido» dos consignas populares que hablan de la importancia de la unidad. 


Actualmente vivimos en una sociedad fragmentada y lo que más me preocupa es que la iglesia tiene su propia batalla, no por la unidad, sino porque en lugar de figurar como un cuerpo lleno del amor de Dios, llevamos una lucha por imponer nuestras ideologías,  nuestros criterios que ni fundamento bíblico tienen, que absurdo, siento vergüenza de que nos gane "la razón" y no el amor que hace nuevas todas las cosas.

Ya sé, la iglesia sería mejor si hiciera las cosas como tú las piensas, no te equivoques, por eso estamos como estamos, volvamos a la Palabra.

Pasa entre congregaciones, pasa entre "cristianos" que se atacan, pero pasa también dentro de las misma iglesia, en muchas ocasiones existe una ridícula competencia entre ministerios, que si los jóvenes son mejores que los adultos, que las damas hacen un trabajo más importante ¡basta! ¡basta ya! «Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros» 1 Corintios 12:21.

¿Hasta cuándo iglesia perderemos el tiempo? ¿hasta cuándo volveremos a la Palabra y daremos la espalda a lo trivial? No nos damos cuenta de que muchos afuera dicen: "creo en Dios, pero no en la iglesia", la iglesia no existe para hacer el ridículo con tontas discusiones, porque mientras queremos imponer nuestra perspectiva, la sociedad sigue sufriendo la indiferencia de la iglesia, que no cumple con su verdadera labor ya que se encuentra ocupada en perder el tiempo.



«Pero, amados hermanos, les suplico en el nombre de nuestro Señor Jesucristo que no discutan más, que reine entre ustedes la armonía y cesen las divisiones. Les ruego encarecidamente que mantengan la unidad en sus pensamientos y propósitos. Resulta, hermanos míos, que los de la familia de Cloé me han hablado de las riñas que se traen entre ustedes. Me cuentan que algunos dicen: «Yo soy de Pablo»; y que otros afirman: «Yo soy de Apolos»; otros más dicen: «Yo soy de Cefas», y aun sostienen: «Yo soy de Cristo». ¿Cómo? ¿Está dividido Cristo? A ver, díganme, ¿morí yo por los pecados de ustedes? ¿Fue alguno bautizado en mi nombre?» 1 Corintios 10:14.

«Te ruego que todos estén unidos. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que me diste, para que estén unidos, así como nosotros estamos unidos, yo unido a ellos y tú unido a mí. Permite que ellos lleguen a la perfección en la unidad, así el mundo reconocerá que tú me enviaste, y que los amas a ellos tal como me amas a mí» Juan 17:21-23.

En el recorrido encontraremos gente que necesita nuestra ayuda para continuar en el camino de la fe y en algún momento la  ayuda la necesitaremos nosotros, pero ¿somos hoy la iglesia que tiende la mano y ayuda a su hermano o todo lo contrario, pisotea, difama, acosa y destruye?


La iglesia ha sido llamada a una unidad sobresaliente, de tal manera que deberíamos "reír con el ríe y llorar con el que llora", dejemos por un lado la lamentable competencia y unámonos para ser lo que hemos sido llamados, la única iglesia del Señor.

Artículo de: Julio López Carranza.
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3 comentarios:

  1. Hola julio buen dia gracias por que siempre encuentras y das en el punto donde nosotros como iglesia como hermanos aveces fallamos hay que llegar a esa meta unidos apoyandonos unos con otos ya que todos somos una familia en cristo.
    Me innunda de bendicion recibir cada tema tuyo mil gracias y bendiciones a tu familia que Dios los bendiga y les ayude en este ministerio.

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  2. Hola Julito, Dios te bendiga, muy buenas palabras, exactamnte eso debemos ser buenos cristianos para poder cumplir la gran comision.

    Gracias por tus palabras y adelante que son de mucho aliento.

    Saludos y bendiciones.

    Luis Herrera

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  3. Hno. Julio Dtb. A ti y a tu familia. Gracias por estos hermosos y reflexivos consejos. Te seguire leyendo.

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