viernes, 8 de marzo de 2019

Carta a un hijo de pastor:


Es una mañana de agosto de 1988 no sabia que mi vida estaba a punto de cambiar y dejaría de ser "normal" para muchos a mi alrededor. ese día mi papá (QEPD) aceptó el llamado al ministerio pastoral, un ministerio, para muchos sufrido y sobre todo cuestionado.

¡Yo no pedí nacer en una familia pastoral! Somos cinco hermanos, dos hombres y tres mujeres y todos servimos a Dios en diferentes áreas. Cada uno ha llevado un camino difícil, muchas veces tuvimos que llorar a escondidas de mi papá debido a los comentarios que muchos hermanos en la congregación hacían de nosotros.


También he sido criticado, señalado y puesto como mal ejemplo, muchos querían aplicar la frase “hijo de pastor es lo peor”, pero con toda certeza te puedo decir que Dios no nos ha dejado en ningún momento, mi papá falleció en septiembre del 2013 y en noviembre de ese mismo año Dios me permitió seguir con el legado pastoral de mi padre.

Ya con 5 años de ministerio pastoral, a ti hijo o hija de pastor, te quiero decir de lo más profundo de mi corazón: No desistas, ni reniegues por el llamado que Dios ha hecho a tus padres. No debes olvidar que somos humanos y que tenemos muchos defectos y a pesar de eso muchas personas a tu alrededor quieren ver en nosotros una perfección que no llegará aquí en la tierra. 

Como lo mencione, mis hermanos y yo fuimos señalados, criticados y muchas veces acusados falsamente, aunque el dolor que causaba cada una de esas criticas y señalamientos nos hacían llorar, Dios tomó cada una de nuestras lágrimas y las ha tenido en cuenta, estamos de pie por la misericordia de Dios.

Mi vida no fue tan “normal” como yo hubiera querido, mi papá nunca me impidió salir a jugar con mis amigos a la calle y antes de salir nunca falto la frase “recuerden que vamos a la iglesia y que somos ejemplo ante los vecinos y se entran temprano que hay que ir a la iglesia". 

Hoy te quiero animar a que no desmayes ante las críticas, Dios es galardonador y el recompensa todo esfuerzo que hacemos para su obra, nunca podremos quedar bien con todos, pero si podemos mantenernos fieles al llamado. No busques experimentar con las pasiones pasajeras que el mundo ofrece, sigue adelante no pienses en la recompensa que puedas obtener aquí en la tierra, que en su momento llegará, piensa en el impacto que causa tu vida a los demás, recuerda las palabras de Mateo 25:23 “en lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré”.

Sigue adelante que Dios te escogió para cumplir con un propósito aquí en la tierra.

Escritor invitado al blog, mi amigo Eliecer Mendoza.

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