domingo, 27 de enero de 2019

¿Soy un mal papá?


Un día de estos caminábamos junto a mi familia en un comercial de la ciudad de Guatemala y luego de tener una tarde divertida disfrutando del atardecer, de hacer algunas compras, de un buen almuerzo y excelente compañía, mi pequeña Isabella me pidió subirse a un juego infantil, pregunté el precio y era una cantidad exagerada de dinero por apenas unos minutos de diversión, tuve que explicar a mi pequeña que no podía pagarlo.

Mi corazón sufrió al ver las lágrimas en el rostro de mi pequeña que lo que quería era disfrutar lo que otros niños hacían, confieso que me sentí un mal papá y con un nudo en la garganta hasta pensé en gastar esos billetes, con el único fin de que ella sonriera.

"Como quisiera darle lo mejor" pensé, suspiré, tragué saliva y reflexioné: Julio ¿Cómo así que quisieras darle lo mejor ¿qué le estás dando entonces? respondí de inmediato: "Lo mejor que puedo, lo mejor que está a mi alcance" y entonces me aparté unos minutos de mi familia para tomar aire y concluir lo que pasaba por mi cabeza.


Al ojo humano es mejor tener algo de marca famosa, que tener algo de una marca que nadie conoce, aunque darse ese gusto signifique tener la tarjeta de crédito topada y en números rojos.

Pasa a menudo, compran el teléfono de última tecnología, pero van con mamá para que les dé dinero para el autobus.
Van a los mejores lugares y restaurantes, las fotos de las redes nos cuentan, pero cada semana reciben la llamada del banco que anuncia el atraso del pago mínimo de la tarjeta y que los intereses siguen subiendo. Más que ser las personas que disfrutan, somos las víctimas de un imperio de consumismo que nos hace creer que aparentar tener más o mejor nos sube el estatus, pero no es cierto, vestir o calzar más caro no nos hace más valiosos. 

Hay dos cosas que debemos tomar en cuenta:

1- Dale a tus hijos lo mejor a tu alcance y enséñales que siempre quieres darles lo mejor, pero que es sabio ser un buen administrador, que sólo puedes comprar lo que puedes pagar. Algunas veces podrás comprarles algo de marca reconocida, pero que deben aprender a ser agradecidos también por aquellos bienes que con sacrificio se compran y en dónde la marca no resalta.

Hacer eso no te hace un mal papá, todo lo contrario, les enseñas a ellos que son valiosos por quienes son, no por lo que poseen.

Recuerdo de niño nunca haber tenido cosas de marca y aprendí a sonreír con los zapatos que con esfuerzo mis papás compraban en el mercado, entendí que había mucho sacrificio en aquella compra y por ello lo valoraba y con esto también me enseñaron a alegrarme con el que sí tenía para comprar cosas de marca, nunca me sentí menos por las cosas que poseíamos, pero ese valor lo aprendí en casa.




2- Esta situación me hizo pensar en "Pues si ustedes que son malos saben dar buenas cosas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que se las pidan!" Mateo 7:11.

Aunque eres padre, también eres hijo. Pero no hablo de tu condición terrenal, sino de tu condición espiritual, la oración es el método por el cual podemos hablar con nuestro Padre bueno, él conoce de qué tenemos necesidad, sabe todo, Él conoce los corazones "Sólo el Señor lo conoce, porque el examina con cuidado todos los corazones y examina los más ocultos móviles de las personas para poder dar a cada cual su recompensa según sus hechos, según como haya vivido" Jeremías 17:10.



¿De qué tienes necesidad hoy? ¿por qué clama tu corazón? nuestra humanidad es insuficiente para saciar nuestra hambre y sed, pero el Padre Bueno hoy nos invita a pedir, buscar y tocar a través de la oración, Su paternidad está llena de sabiduría, amor y redención. En Jesucristo recibimos la respuesta a nuestras peticiones, en Él hallamos lo que necesitamos y en Él encontramos puerta abierta para entrar ante el Padre. No es un padre que complacerá nuestros berrinches dándonos todo lo que pedimos, porque si nos diera todo lo que pedimos entonces no sería el Padre bueno que es, porque muchas de nuestras peticiones nos llevarían a la perdición eterna. 


Aunque materialmente no tengas nada, en Dios ya lo tienes todo, "Fíjense en los pájaros, que no siembran ni cosechan ni andan guardando comida, y el Padre celestial los alimenta. ¡Para él ustedes valen más que cualquier ave!...Si Dios cuida tan admirablemente las flores, que hoy están aquí y mañana se queman en el fuego, ¿no los cuidará mucho más a ustedes, hombres de poca fe?...Lo más importante es que primero busquen el reino de Dios y hagan lo que es justo. Así, Dios les proporcionará todo lo que necesiten." Mateo 6:26,30,33.

Artículo de: Julio López Carranza. Derechos Reservados

4 comentarios:

  1. Bendiciones muy buena reflexión julio y Un no soy madre pero se que es muy bueno hacerles conciencia a muchos jóvenes niños que lo más importante en la vida no son las cosas materiales

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  2. Muy bonita además edificante. Gracias por compartirla

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