lunes, 31 de diciembre de 2018

Una oración para comenzar el nuevo año:


Amado Señor:

Quiero darte gracias por todas las cosas que me has dado este último año, por cada día de vida, por los días que aproveché al máximo y por aquellos en los que simple y sencillamente perdí el tiempo.

Gracias por la salud y por la enfermedad; gracias por los platos con carne, pero también gracias por las tortillas, los frijoles y cada uno de los alimentos que estuvieron en nuestra mesa; gracias por los amigos que se mantuvieron cercanos y por las personas que por alguna razón ya no son más parte de mi vida; gracias por mi familia porque has tenido cuidado de nosotros, gracias por acompañarnos en los momentos de alegría pero sobre todo porque fuiste nuestra fortaleza en la tormenta, siempre hemos confiado en ti y no nos has abandonado.

Gracias por tu Palabra porque ha sido el alimento más importante durante cada día, he podido conocerte mejor a través de ella. Gracias por el sacrificio de Jesús, por tu gracia y tu perdón, que lindo es vivir cada día sintiéndome afortunado de conocerte, sé que no soy perfecto, pero tú lo eres y tu gracia me abraza en mi imperfección.

Gracias por el trabajo, por los estudios, por tu provisión, porque muchas veces de manera milagrosa proveíste donde no había; gracias por el techo y el abrigo.

Te pido que este año tenga más hambre y sed, pero de tu Palabra, entiendo que ella es indispensable para conocerte, para parecerme más a ti, para sanar mi rota humanidad. Dame sabiduría para entender lo que quieres decirme a través de ella, agudiza mis sentidos y mi corazón para que estén atentos a tu Presencia, a tu voz, a tus mensajes para mí. 


Por favor ayúdame con situaciones con las que lucho cada día, no dejes que mi carne venza, dame la fuerza y entendimiento a través de tu Espíritu Santo y tu Palabra. Que la envidia jamás tenga lugar en mí, quiero alegrarme con el que tiene más y tener compasión por el que tiene menos, teniendo claro que en ti yo tengo todo lo que necesito.

Aleja de mi la vanidad y el egocentrismo que muchas veces quieren robarse la gloria y la honra que solo tú mereces; reprende la falsedad y la mentira, que mi boca solamente hable tu verdad, la verdad que da vida y muestra el camino. No dejes que el materialismo me haga creer que valgo por lo que tengo, porque yo valgo la preciosa sangre de Jesús, y es el mismo precio que fue pagado por mi prójimo; Por favor aparta el legalismo, no quiero ser de los que juzga todo y señala a todos, que hace de menos a los que piensan diferente, lléname de tu amor y paciencia, quiero ser esa luz que alumbre sobre la mesa, quiero ser la sal que sala, un practicante de tu Palabra transformadora.

Espero ser ese canal de buenas noticias; quiero ser misionero y entiendo que no necesito viajar miles de kilómetros para que eso sea una realidad, ayúdame para ser un buen mensajero en las calles y cuadras de mi colonia, en los pasillos de mi trabajo  o centro educativo, todos los que están en mi entorno vean mi buen testimonio, pero dame también la creatividad para poder llevarles el mensaje de tu Palabra en un momento oportuno.

Anhelo ser un portador de tus valores, ayúdame quiero ser un buen ejemplo y poder inspirar a otros para cambiar su vida en ti. Padre deseamos una mejor nación, alejada de la violencia, de la corrupción, de la indiferencia y la división; no dejes que nada que esté contra tu Palabra prospere. Te pedimos por nuestro país, te necesitamos.

Tú conoces mis anhelos, mis proyectos, sabes lo que tengo y lo que me falta, no permitas que me afane por el mañana, sé tú el centro de todo en mi vida, abre las puertas que sabes serán de bendición y cierra las puertas que no lo son, que mi vida no gire entorno a mis sueños, que tus sueños puestos en mi corazón sean una prioridad y que a través de ellos tu nombre sea exaltado.

En este nuevo año no espero sorpresas, espero tu perfecta voluntad para mí y los míos, sabiendo que tus caminos siempre son mejores que los míos, ya muchas veces me equivoqué, dejé cosas a medias, me rendí, pero esta es una oportunidad nueva y la tomó, convencido de que el caminar será mejor, porque todo servirá para glorificar tu nombre, si algo quiero es sorprenderte con mi fe. No tendré temor, no daré marcha atrás, en tu Palabra me dijiste que estarás conmigo cada día y no dudo, por ello voy con todo, disponiendo mi limitada humanidad para que tú, glorioso Rey, hagas como mejor te plazca con la vida que me das.

Sigue trabajando en mi corazón porque tengo mucho por aprender y si en algún momento del nuevo año llega el dolor, el sufrimiento, la escasez, recuérdame que aún en medio de lo difícil tú sigues glorificándote en mi vida; si eso pasa ayúdame a asimilar el aprendizaje que estoy obteniendo, que tu Palabra nunca haga falta y consuela mi corazón, aunque no lo entienda, que mi boca siempre tenga alabanza y gratitud.

Confío en que veré tu gloria en este nuevo año.
Gracias porque se escuchas mi oración 
En el nombre de Jesús, Amén.

Artículo de: Julio López Carranza. Derechos Reservados

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