viernes, 27 de julio de 2018

El mensaje de los viernes: ¡No tengo fe!



Abner se encontraba postrado en aquella cama de hospital, una bala perdida le pegó justo en el tórax y su situación era delicada, se encontraba en cuidados intensivos. Los hermanos de la iglesia oraban por él y con mucho optimismo declaraban que sería sano. 

Las semanas pasaron y cuando todo parecía mejorar de la nada su condición se complicó, el líder de la congregación pasó al frente aquella noche de domingo y dijo: «Amados hermanos, Abner está delicado. elevemos una oración diciendo: Padre que se haga tu voluntad, nosotros hemos pedido por un milagro y hemos olvidado pedir que hagas tu voluntad» la oración continuó con la misma tendencia. La mañana siguiente su familia y los amigos que lo amábamos recibimos la noticia que Abner había fallecido.

Con furia pensé la culpa la tiene el pastor por hacer esa oración ¿Quién hace una oración así tan falta de fe? de inmediato tomé el teléfono y le llamé: «¡Pastor! se murió por su culpa» exclamé sin dar antes un saludo, «Buen día Carlitos» dijo el pastor quien prosiguió «Mi hermano, la voluntad del Señor no siempre es fácil, pero es soberana» «si, yo sé eso, pero si usted tuviera más fe, Abner no estaría muerto» encaré «Carlitos creo que no es buen momento para esta conversación, tú estás muy molesto y yo tengo que dar unas vueltas para ayudar a la familia de Abner, te invito a un café mañana por la tarde y platicamos» su respuesta sólo me provocó más enojo, pero acepté la invitación.

El velorio fue muy triste, dolió mucho decirle adiós a un amigo. 

Fuimos todos al entierro y ya de vuelta me encontré con el pastor en una cafetería de camino a casa «adelante campeón, siéntate» me dijo y luego de pedir algo de comer agregó «¿Qué es lo que quieres decirme?» «la verdad es que le debo una disculpa, pero creo que le faltó fe para pedir por Abner, nunca había escuchado a alguien orar así» expliqué, el pastor movía su café y con una sonrisa tierna preguntó «¿Para ti que es la fe?» «creer que Dios nos dará lo que pedimos porque creemos y el domingo parecía que usted dejó de creer» le dije desafiante. 

«Yo amo a Abner es una de mis ovejas y lo voy a extrañar ¿crees que era lo que yo quería? Carlos, si tener fe es pedir cosas y que Dios conceda, creo que no tengo fe porque he pedido muchas cosas materiales y casi nunca las he recibido; entonces me falta la fe, pero tienes razón dejé de creer» debo confesar que puse cara de satisfacción cuando él dijo esas palabras, pero continuó «deje de creer que era el jefe de Dios, si la fe es creer que Dios complacerá todo lo que pido entonces tengo problema Carlos, porque entonces pienso que yo soy el centro de todo y que Dios trabaja para mi. 

La fe tiene que ver con creer que Dios existe, con estar convencido en que Jesucristo vino a morir y resucitó para salvarnos del pecado que nos condenaba, es creer que Su Palabra es verdad, la fe es reconocer la soberanía de Dios y es saber que su voluntad está sobre la nuestra y que aunque sus planes sean muy diferentes a los míos, son mejores, fe es seguir amándolo y buscándolo sabiendo que aunque no tenga riqueza en la tierra me espera una eternidad gloriosa junto a él, la fe es creer que veremos su gloria en medio de toda situación, cuando creo que me favorece y cuando duele, no siempre recibimos lo que creemos merecer, pero por fe sabes que Dios está aun en medio del dolor».

El pastor finalizó diciendo: «tengo fe, por ello le sirvo, le sigo y le obedezco aunque no le vea, Carlitos no se trata de declarar cosas, se trata de reconocerlo en todos nuestros caminos».

En medio de la enfermedad, en medio de la perdida de un ser amado, de una situación económica asfixiante, lo más seguro es que siempre pidamos lo que creemos conveniente, sanidad, provisión, pero ¿Qué pasará si el Señor no responde a nuestra petición? ¿nos faltó la fe? pero si creíamos que podría pasar, lo declaramos con todo.

Si Dios me complaciera todo lo que pido no sería el Dios de amor, porque no todo lo que pido necesito, no todo lo que pido me conviene, no todo lo que pido me acerca a él.

En nuestra desesperación olvidamos que la oración no es una lista de exigencias al genio de la lámpara, no es una carta de regalos que pedimos a Santa, la oración es el medio por el cual nos comunicamos con Dios y la fe es la convicción de confianza en Él, es creer que en medio de nuestras situaciones el Señor se glorificará, respondiendo favorablemente o no.

Tener fe no es apachar la voluntad de Dios, tener fe es creer que Él es el todopoderoso y que su voluntad está sobre la mía. Sus planes están sobre los nuestros, pero como todo Padre amoroso se encuentra con nosotros esperando que veamos su gloria en medio de toda situación.

Los discípulos del Señor murieron desterrados, crucificados, y de otras terribles maneras y aún así su fe nunca cayó, porque no tenían los ojos puestos en lo material, en lo humano. 

Si Fe es esperar lo material, entonces no tengo Fe. Porque mi mirada está en lo eterno, indiferentemente de lo que Dios me pueda dar.

«Sin embargo, todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo. Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo y encontrarme unido a él. No quiero mi propia justicia que procede de la ley, sino la que se obtiene mediante la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios, basada en la fe» Filipenses 3:7-9.

«Por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios» Romanos 5:2.

Autor
Julio López Carranza
www.soyjuliolopez.com
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