sábado, 14 de abril de 2018

Las “casualidades” de Dios:



Me encontraba en una de las convenciones de Especialidades Juveniles, transcurría el año 2006 cuándo “accidentalmente” fui a un taller, el tema me pareció interesante hablaba acerca “del corazón de un líder”. Me llevé una gran sorpresa al darme cuenta de que una señora de no menos 60 años impartiría el taller, pensé: "escucho cinco minutos, sino me gusta me busco otro".

Ese taller impactó mi corazón, se trataba de Doña Beatriz de Zapata. En esos días estaba muy necesitado, tenía grandes conflictos en el corazón y el mensaje que compartió era muy oportuno para mí, por lo cual me acerqué y le dije: “Hermana necesito unos consejos”, me vio con compasión y me dijo: “Hijo escríbeme” de inmediato me dictó su correo electrónico.

Yo no sabía más de ella y ella sabía nada de mi. Pasaron unos días y le escribí, me respondió y me dio algunos consejos por teléfono, pero un día sucedió algo que cambió por completo mi corazón y el sentido del llamado de Dios para mí.

Para nosotros los seres humanos todo es casualidad, pero Dios hace todo perfecto y no hay algo que se salga de su control. En esa misma convención escuché a Junior Zapata (hijo de doña Beatriz) “Dios quiere usar a locos como vos, no tires la toalla” fueron las palabras de cierre de esa plenaria habló de Vincent van Gogh. Mientras me encontraba en un mar de llanto al final de esa plenaria, sentí como Dios me dijo que quería que estudiara Teología. El gran problema era que estaba sin trabajo, no tenía recursos y yo ya tenía otros planes, pero a pesar de todo decidí creer a la voz de Dios.

Una noche regresé a casa después de una actividad en mi congregación y me dijeron: “Te estuvo llamando una señora, Beatriz de Zapata” de inmediato busqué la manera de devolver la llamada y me respondió carismática como era ella: “Yo no sé quién eres tú, no sé nada de ti, pero Dios tiene como quince días diciéndome que tengo que ayudar a Julio López”.

Tuve la oportunidad de visitar a Hermana Beatriz en su casa varias veces, conocí allí a su esposo, Hermano Virgilio, ellos cubrieron casi en su totalidad los costos de mi primer año en el Seminario Teológico Centroamericano (SETECA), los llevé como invitados varias veces a mi congregación para que impartieran talleres para la familia.

Conocerlos, ver su ejemplo, escuchar sus consejos, algunas veces regaños de hermana Beatriz que me hicieron reflexionar y poner los pies en la tierra, su obediencia a Dios para apoyar a este muchacho que no conocían, por esas “casualidades de Dios” estoy agradecido.

Cuán necesarios y cuán necesitados estamos de personas como el Dr. Virgilio Zapata y la Licda. Beatriz de Zapata, que hablaron de Dios no sólo con palabras sino que principalmente con sus vidas, amaron a Dios y a los pequeños de Dios, muestra de ello son las más de sesenta generaciones en el Instituto América Latina, muestra de ello es que este muchacho que hoy escribe conoció a través de ellos el respaldo de Dios a un llamado.

A través de estas líneas hago público el agradecimiento y cariño que un día les extendí a ellos personalmente y que he expresado a su familia.

En noviembre de 2013 Hermana Beatriz partió para encontrarse con el Señor, en abril de 2017 hermano Virgilio se une a su amada para seguir escribiendo “La historia de un gran amor” y para estar juntos por la eternidad con el Dios que sirvieron, amaron y presentaron a miles de personas.

Nos queda imitar su ejemplo de devoción a Dios y mientras nos toca partir para estar con el Creador, seamos parte de esas grandes “casualidades” de Dios que bendicen e inspiran a otros.

 En honor a Doña Beatriz y Don Virgilio Zapata.

Artículo publicado el 14 de abril de 2017.

1 comentario:

  1. Que calidad muchisimas bendiciones julito tienes mucha razon para nuestro Dios no hay casulidad

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