lunes, 30 de julio de 2018

Carta a un ministro de música:



Hola, gracias por leer estas líneas. Para comenzar tengo una interrogante ¿Estamos conscientes del privilegio y la enorme responsabilidad que tenemos como ministros de Alabanza?

Recuerdo escuchar a Dante Gebel con su famoso: "Chapulindictión", con el cual te convertirías en un adorador de la noche a la mañana y su promocional decía lo siguiente: "Si a pesar de cantar mal no te resignas a bajarte de la plataforma ¿deseas ser un adorador aunque no tengas la mínima noción de música o no tengas un llamado? llegó el método que ha revolucionado el mercado, una forma sencilla de parecer un verdadero adorador, chapulindiction" un producto capaz de convertir a un mal cantante o mal músico en el más reconocido de todos. Según la descripción de este producto ficticio bastaba con cantar y repetir las palabras que los salmistas famosos decían para parecer un adorador de verdad.


Por supuesto que Dante no estaba vendiendo este producto realmente, era una forma de ironizar lo que pasa en nuestras congregaciones, ya que a menudo nos encontramos cantando canciones tal y como en el disco, hasta repitiendo las palabras espontáneas del salmista y eso está perfecto, pero a su vez es terrible ¿Por qué? porque significa que musicalmente hemos crecido, ahora en la iglesia hay músicos que suenan muy bien y son capaces de hacer los ritmos, los solos y cada uno de los detalles que los salmistas famosos plasman en sus canciones. Pero es terrible porque nos hemos preocupado en sonar como ellos, pero no en adorar como ellos.

Nuestra pobre vida devocional y nuestro desconocimiento de la Biblia se ve reflejada a través de nuestro limitado argot religioso ¡grito de júbilo! ¿Quién vive? ¡A su nombre! ¿Cuántos están gozosos? y con hacer tan mecanizado todo quitamos la opción a la congregación de poder exaltar al Señor de una manera espontánea, por supuesto que al carecer de una vida íntima con el Señor nosotros tampoco podemos ofrecer adoración espontánea. Ojo que no estoy diciendo que hay que improvisar, es perfecto que practiques las canciones una y otra vez hasta que suenen perfectas, pero también entenderás que adorar al Señor a través de la música no se limita a tocar bien el solo o hacer a la perfección el vibrato, tiene que ver con el ambiente espiritual, con lo que pasa allí cuando adoras.

El problema es que nuestra adoración no se enfoca solamente en lo que cantamos en el altar, nuestra vida de adoración tiene más relación con nuestro diario vivir de lo que creemos, la Biblia nos dice: «Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren» ¿En verdad creemos que podemos impresionar a Dios con nuestro talento musical y que la condición de nuestro corazón no importa? comprendo muy bien que somos humanos, pero el fin de este escrito es que nosotros también comprendamos que debemos ser más coherentes con nuestro estilo de vida, no tiene sentido ser un portador de algo que no vivo, eso lo convierte en un show, una buena actuación, pero no en adoración.

“Y todos estaban bajo la dirección de su padre en la música, en la casa de Jehová, con címbalos, salterios y arpas, para el ministerio del templo de Dios. Asaf, Jedutún y Hemán estaban por disposición del rey. Y el número de ellos, con sus hermanos, instruidos en el canto para Jehová todos los aptos (expertos) fue doscientos ochenta y ocho” 1 Crónicas 25:6-7.

¿Qué clase de alabanza y adoración debemos rendir a Dios? Sin duda la mejor; eso echa fuera toda mediocridad, lo que vale es la calidad de alabadores y adoradores que seamos. Por eso no basta con tocar bien las canciones, repito, es importante tener las aptitudes musicales pero es más importante tener la actitud correcta del corazón. Podemos ser buenos cantantes y buenos músicos pero no adoradores, entonces definitivamente necesitamos ser adoradores, con buena calidad musical.

"Ustedes no van a poder servir al Señor, porque él es un Dios santo y celoso, que no va a tolerar las rebeliones y pecados de ustedes" Josué 24:19.

Cuando llegas a un lugar que tiene mal olor los primeros minutos son muy molestos, pero al pasar el tiempo nuestro olfato se acostumbra y ya no parece tan incómodo. Muchas veces tenemos actitudes que ofenden a Dios, al principio nos molesta y nos hace sentir incómodos porque sabemos que estamos actuando mal; pero con el tiempo nos acostumbramos y creemos que Dios debe acostumbrarse a que le sirvamos con manos sucias.

Si hemos adoptado el pensamiento que podemos llegar delante de Dios con manos sucias para servirle y seguir la vida como si nada, déjame decirte que es tiempo de que cambiemos, porque el Señor no va a tolerar nuestras rebeliones.


Dios nos ha llamado para que seamos santos. Dios no desea hijos tibios que no son capaces de decidirse entre el bien y el mal. 

Hace algunas semanas tuve la oportunidad de entrevistar a Barak y respondieron a una de mis preguntas con lo siguiente: «Pongamos a Dios primero en todo, a Dios no le gustan las personas que estan tibias, lo digo por experiencia personal» dice Ángelo y continúa «al principio con Barak hicimos canciones y grabamos y no pasó nada, una de las cosas que nosotros hacíamos era que escribiamos canciones que no mencionaran a Jesús, escondíamos un poco a Dios y hacíamos canciones con mensaje positivo, pero el día que decidimos entregar lo que hacíamos a Dios, mencionando claramente a Jesús, a decir claro Espíritu Santo a recordarle a las personas que deben volver a Dios para que se pueden salvar, el giro fue total. Pon a Dios primero en todo lo que realizas y el se encargará de abrir las puertas que necesitas».

Puede que en las canciones que cantas no estés escondiendo a Jesús, pero ¿qué tal con tu forma de vivir? Hoy es un buen día para dejar esos pecados ocultos, esa doble vida, volvamos al Señor, démosle el lugar que se merece y entendamos que no se trata de nuestro talento. Más que escuchar buenas canciones de nuestra parte anhela que apliquemos cada día de nuestra vida esta palabra "Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza" volvamos al Señor, que Él visite nuestra casa (nuestro corazón) y entonces si, a manos llenas sirvamos de instrumento para que Él siga llenando otros corazones.

Autor:
Julio López Carranza
Derechos Reservados

2 comentarios:

  1. Muy cierto! La carne es débil y si no se esta en comunión directa con el espíritu, se vuelve vanagloria! Debemos estar firmes en nuestro camino! Bendiciones!

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  2. No soy musico pero muy buena reflexion Julio, me a servido mucho para entender que debo poner primero a Dios en todo.

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