miércoles, 12 de julio de 2017

Mi declaración de conquista


Sentado en el salón de clases en mi primer día de universidad, llegué temprano y me tocó esperar, era un sueño, estaba en las aulas de la universidad, pensé en algún momento que eso no pasaría y allí en ese pupitre, escribí las siguientes líneas:

Hoy inicio un sueño, sueño que quema en mi corazón desde hace muchos años,inicia un camino que será muy cansado y complicado, pero le pido a Dios me de fuerzas para terminar

con mucha más energía que con la que empiezo.

Porque él conoce mi corazón, conoce a lo que aspiro,sabe que su Reino es lo más importante para mí,aún a costas de mi vida. 

Anhelo ser más que un estudiante, más que un comunicador, seré el mejor de los comunicadores,porque represento al mejor de los Padres.

Declaro que será glorificado en mi vida y que el éxito obtenido será mío, lo tendré en mi corazón, porque estoy convencido de que Jehová ha sido quien me ha levantado, no en mis fuerzas, sino yo descansando en las suyas.

Él es mi refugio, mi fortaleza y en cada momento que la fatiga venga a mí, cuando la pereza me atormente, cuando tirar la toalla esté en mi mente, Jehová me dará nuevas fuerzas. 

Soy un dichoso porque me esfuerzo por darle la espalda al pecado (soy un pecador redimido), dichoso porque medito en su voluntad en cada momento y por ello que sus recompensas serán notables.

Te comparto este pensamiento para que cuando veas que bajo la guardia, tú me recuerdas estas palabras, para que cuando la victoria me llene de orgullo, me digas lo que Dios ha hecho en mí.

Dios me guarda y todo sea para su bendita Gloria ¡Heme aquí!

He terminado mi carrera universitaria y esta declaración fue una bandera, un recordatorio. Dios puede hacer algo grande en tu vida y con tu vida. Todos deberíamos tener una declaración de conquista.

Esta es mi declaración ¿Cuál es la tuya? Comienza hoy a trazar tu conquista.

Escrito por Julio Calo.
Derechos reservados.

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