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martes, 25 de septiembre de 2018

martes, 18 de septiembre de 2018

Tips para hablar en público

septiembre 18, 2018

Para ser mejores oradores necesitamos cuidar estos aspectos y practicar, practicar mucho.

Empiezo por aclarar ¿Quién es un orador?: Un orador es una persona que habla en público, pronuncia un discurso o una conferencia.

El discurso pronunciado por Steve Jobs en 2005 en la Universidad de Stanford ha sido visto cerca de 25 millones de veces en YouTube. Ocho años después, una versión del texto todavía circula en Internet. El discurso es tan poderoso por su mensaje y por su estructura y la forma como Jobs lo transmitió. “Hoy quiero contarles tres historias de mi vida”, dijo. “Eso es todo. No es gran cosa. Sólo tres historias.” Y con eso, el público presente (y posteriormente los lectores), quedaron enganchados.

Futuros oradores del mundo, tomen nota. No tienen que ser un millonario de Silicon Valley para dar un gran discurso. Los mejores discursos incluyen un mensaje relevante, claro y algunas grandes historias para ilustrarlo.

Olvídate de las presentaciones de PowerPoint y de los montones de datos. En su lugar, mantén tu discurso simple, con un principio, un medio y un final. Céntrate en un tema y ​​elimina todo lo demás. “Los discursos son una forma ineficaz de comunicación”, dice Nick Morgan, colaborador de Forbes, presidente de Public Words, Inc., y autor de Trust Me. Cuatro pasos para autenticidad y carisma. “La gente no recuerda mucho de lo que escucha, así que enfócate y mantenlo simple.”

Usa anécdotas. “La gente encontraría más sencilla la redacción de discursos si se diera cuenta de que lo único que tienen que hacer es encontrar un mensaje clave y tres grandes historias para apoyarlo”, dice Jane Praeger, profesora de la Universidad de Columbia y presidenta de Ovid, una empresa de entrenamiento y presentación discursiva. “Ese tipo de discursos también es más fáciles de dar, ya que no tiene que ser leído. Si has vivido una historia, puedes contarla de memoria y con sentimiento genuino. Así, las historias se quedarán en la mente de las personas. Cuando le cuentas a la gente una historia que despierta sus emociones y libera dopamina en su cerebro, lograrás que los detalles se le graben en la memoria. En otras palabras, si haces que la gente sienta lo que estás diciendo, no lo va a olvidar jamás.”

1. Sé relevante para tu público. Pregúntate cuál es el problema que el público quiere resolver, y habla primero sobre ese problema. “Entonces, y sólo entonces, habla de tu área de especialización como la solución a ese problema”, dice Morgan. “El público comienza por preguntar por qué. ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué me debe importar? Si respondes rápidamente a esas preguntas, entonces te preguntarán cómo. Tu trabajo consiste en responder a la pregunta de por qué y luego abordar el cómo.”

2. Sáltate los agradecimientos y pasa a lo importante. Con frecuencia la gente comete el error de comenzar sus discursos agradeciendo al presentador o expresando su felicidad por estar allí. “En cambio, entrar de lleno en una historia introductoria indica cuál es el tema sin rodeos, puedes usar una estadística, una pregunta o algún tipo de interacción con el público”, aconseja Morgan. Si sabes de qué se trata tu discurso —y debe tratarse sobre algo— debes poder elegir con facilidad con qué abrir. Consigue meterlos en la historia y deja que el público sepa sobre qué tratará tu charla.

3. Utiliza el lenguaje corporal que te haga lucir más cómodo. Si muestras signos de nerviosismo, como cruzar los brazos, o tocar tus manos delante de tu estómago, tu público detectará tu temor y estará  menos abierto a tu mensaje. “Tienes que fingir que estás pasando un buen rato y estás abierto a que la audiencia pueda pasar un buen rato y se abra a ti”, dice Morgan. “Hablar en público con éxito requiere pasión y emoción. Si estás emocionado, tu público también lo estará.”

4. Párate derecho. Ya sea que camines por el escenario o permanezcas de pie detrás de un atril, trata de mantener una buena postura. “Imagina que tu cabeza es jalada hacia arriba por un cable", dice Praeger.

5. Articula las palabras, independientemente de tu forma natural de hablar. “La autenticidad es la clave”, advierte Praeger. “No puedes ser alguien que no eres. Por otro lado, siempre puedes ser mejor. La suavidad no resta puntos a un discurso si estás comprometido con lo que estás diciendo. La pasión, el compromiso y la convicción son fundamentales para hablar en público, y tú puedes hacerlo  independientemente de su tienes una voz poderosa o no. Cualquier estilo natural funcionará.”

6. Practica tu discurso con anticipación. “Lo harás mejor si practicas en la regadera en vez de hablar frente al espejo, que es una distracción”, recomienda Praeger. “Tienes que practicar en voz alta, de preferencia frente a una pequeña audiencia.” Intenta (y practica) reemplazar las muletillas y descansos como “esteeee”, “eeee” y similares, con un silencio.

7. Trabaja el salón. Trata de hablar con parte del público antes de tu discurso, de modo que puedas enfocarte en algunas caras amistosas, sobre todo si te pones nervioso. “Si haces contacto visual con una persona amistosa en el cuadrante uno, todos a tu izquierda pensarán que estás hablando con ellos”, dice Praeger. “Luego haz lo mismo en el cuadrante dos. Tienes que ver tu charla como una serie de conversaciones con diferentes personas en todo el salón.”

8. Lo más importante: trata de disfrutar la experiencia. “El verdadero secreto zen es amar lo que estás haciendo en el momento”, dice Morgan. “Si puedes relajarte y ser feliz por estar allí, el público también se sentirá de esa manera.”

Forbes México.

sábado, 15 de septiembre de 2018

¡Yo creo en Guate!

septiembre 15, 2018

Crecimos escuchando que “no somos tan nacionalistas como otros”, “que no apoyamos lo nuestro”. Esa es la más grande mentira que hemos creído y de tal manera que la adoptamos como parte de nuestra cultura y dejamos de apoyarnos, de creer y de ver el potencial de nuestro prójimo y el propio.

Hicimos nuestras las banderas de otros países y no nos damos cuenta que consumimos lo que no es nuestro y acrecentamos en nuestra sociedad una gran mentira que nos dice: “lo hecho en esta tierra no es bueno”.

Comprendamos de una vez por todas, es momento de sacarnos esa mentira de las venas, de la mente, de la cultura, Guatemala si ha dado hijos tan capaces y tan talentosos, como cualquier otra nación sobre la faz de la tierra.

Si podemos competir en los deportes, sabemos dar aportes a la tecnología, somos capaces de dar artistas que pisen los mejores escenarios mundiales. Somos capaces de unirnos y levantarnos; darle juntos un giro a la historia y buscar el bien común. Dejemos de atacarnos y señalarnos los unos a los otros; juntos ataquemos los grandes males que oprimen a la sociedad. Somos capaces de dejar la indiferencia por un lado y tender la mano a nuestro hermano, podemos dejar de quejarnos y empezar a cumplir la labor que nos corresponde, podemos hacerlo, los guatemaltecos somos capaces de eso y más.

Muchas veces nos ha unido el esfuerzo de un héroe anónimo, quien a pesar de las circunstancia y falta de apoyo (mismas circunstancias que la gran mayoría de chapines debemos afrontar cada día) pudo salir adelante y hacer historia, de la misma manera que lo han hecho muchos otros hombres, eso significa que si podemos hacerlo.



Yo creo en Guatemala, creo en su gente… Una tierra bella y bendecida por Dios. Sé que pronto despertaremos de este letargo y empezaremos a ser la nación que debemos ser, celebrando muchas medallas, muchas clasificaciones a mundiales, los premios a la paz, literatura, las artes y las ciencias. Que la violencia y la barbarie cesarán, porque hemos sido capaces de quitar la venda de los ojos y hemos empezado a creer en nuestro potencial.

Entonces haremos del amor y el perdón nuestros mejores aliados, la envidia, el racismo y la corrupción no tendrán más cabida, porque en nuestra mentalidad no existirá la idea de traicionar a la patria que nos vio nacer. La religión no será más una causa de problemas y división, por el contrario el único y verdadero Dios será el motor, nuestra convicción y nuestro estilo de vida será el mejor ejemplo para que con ello se rompan todas las cadenas religiosas.

Creo en Guatemala, creo en su gente porque somos apasionados, somos capaces de derramar las lágrimas al ver triunfar a un compatriota en el extranjero, porque sentimos la piel de gallina y somos capaces de interrumpir nuestro sueño y elevar oraciones por alguien que no conocemos pero es nuestro hermano, nacido en la misma tierra del Quetzal. Por eso creo en los guatemaltecos, porque cuando escuchamos el Himno  Nacional lo cantamos a todo pulmón,  y declaramos con orgullo que es el más bello del mundo.

Es momento de cambiar la historia y demostrar que Guatemala es una tierra bendita, en donde nacen campeones que día a día trabajan para llevar el sustento a sus hogares. Los verdaderos chapines no nos vendemos, siempre hacemos lo correcto en beneficio de esta bella tierra, no somos egoístas, primero es nuestra nación, nuestro prójimo y luego nuestra voluntad. Ojalá nuestra vida de testimonio de ello.

Dios nos bendiga y juntos digamos ¡Que viva Guatemala!

Autor Julio López Carranza.
Derechos reservados



lunes, 10 de septiembre de 2018

¿Por qué debo hablar de Jesús?

septiembre 10, 2018

Haciendo zapping me encontré con la película “Los secretos de Jonathan Sperry” está basada en la vida de un anciano (Jonathan) que ama a Dios y ama compartir acerca de lo que Jesús puede hacer en la vida del ser humano. Jonathan se da a la tarea de evangelizar a un grupo de adolescentes, uno de los chicos recibe una lección con estas palabras "Sigue hablando de Jesús, algunas personas precisan escucharlo" y esta frase es el objeto de esta reflexión, una frase sencilla pero debo confesar que llegó directo al corazón y me sentí culpable.

¿Por qué culpable? 

1- Porque lo que hago para el Reino no es suficiente, puedo hacer más, seguramente tú también puedes hacerlo. 
2- Porque soy parte de esta generación en donde se habla de pérdida de valores, violencia, muerte y vanidad. 
3- Porque hacer religión no significa que estemos compartiendo salvación.
4- Porque estoy seguro que siempre hay alguien cerca mío que necesito conocer estas buenas noticias.

Somos muy celosos de nuestra doctrina, de nuestra denominación, defendemos a nuestros líderes a capa y espada, pero parece que nos hemos quedado sin pasión por las personas. No basta con asistir a todos los servicios, no basta con danzar en la alabanza, debemos ser más conscientes, debemos volver y recordar que tenemos una gran comisión que hasta ahora parece una gran omisión.

El apóstol Pablo lo tenía claro, si alguien sufrió por compartir el evangelio fue él y su misión tuvo éxito “Yo ya estoy para ser ofrecido en sacrificio; ya se acerca la hora de mi muerte. He peleado la buena batalla, he llegado al término de la carrera, me he mantenido fiel. Ahora me espera la corona merecida que el Señor, el Juez justo, me dará en aquel día. Y no me la dará solamente a mí, sino también a todos los que con amor esperan su venida gloriosa” 2 Timoteo 4:6-8.

Hace unos meses una noticia conmovió mi corazón, un niño de 11 años decidió acabar con su vida, tomó la decisión en su propia casa, el hogar de una familia cristiana.

¿Has hecho tu mejor esfuerzo para hablar de Jesús? ¿Cuándo fue la última vez que le hablaste a alguien acerca de lo que Dios puede hacer en la vida del hombre? 

Es probable que hoy mismo te encuentres con alguien que está sufriendo en silencio, que no tiene oídos que lo escuchen y mucho menos un hombro dónde llorar, muchos van por el camino con el corazón vacío, sedientos por encontrarse con el agua que sacia toda la sed.

Recuerda: Sigue hablando de Jesús, algunas personas precisan escucharlo.

Pablo anima, comisiona y reta a Timoteo (2 Timoteo 4:1-8) para que comparta el evangelio, le dice: “Delante de Dios y de Cristo Jesús, que vendrá glorioso como Rey a juzgar a los vivos y a los muertos, te encargo mucho  que prediques el mensaje, y que insistas cuando sea oportuno y aun cuando no lo sea. Convence, reprende y anima, enseñando con toda paciencia.  Porque va a llegar el tiempo en que la gente no soportará la sana enseñanza; más bien, según sus propios caprichos, se buscarán un montón de maestros que sólo les enseñen lo que ellos quieran oír. Darán la espalda a la verdad y harán caso a toda clase de cuentos.  Pero tú conserva siempre el buen juicio, soporta los sufrimientos, dedícate a anunciar el evangelio, cumple bien con tu trabajo”.

Nosotros no sufrimos persecución por compartir el amor de Dios, ojalá estemos dando nuestro mejor esfuerzo por alcanzar a aquellos que precisan escuchar del amor que cambia vidas, por eso si has dejado de hablar de Jesús y te aferras al hecho de que “prefieres predicar con tu vida” es urgente que tu vida hable MÁS CLARO, porque no hay tiempo que perder, esas vidas y almas que se pierden no pueden esperar.

Pregunté a Willy "Redimi2" ¿Por qué no esperar 2 años para sacar una nueva producción como lo hacen todos? y me dijo: "Siempre hay alguien necesitado de escuchar el mensaje de Jesús y si mi música tiene un mensaje, no puedo darme el lujo de esperar".

¿Lo qué haces, lo qué vives, lo que dices, llevará a alguien para que conozca el amor de Dios? ¿Tienes suficiente pasión por rescatar a los que están lejos? ¿Qué estás haciendo por alcanzarlos? Si tu respuesta es negativa, ojalá te sientas culpable y tu corazón reflexione y despierte, Dios te escogió para algo grande, por eso "Sigue hablando de Jesús, algunas personas precisan escucharlo" recuerda "El que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado" Santiago 4:17.

martes, 4 de septiembre de 2018

¿Quién tiene la culpa de nuestra situación social?

septiembre 04, 2018

Guatemala es un país rico en recursos naturales, su flora, su fauna, sus lagos, sus volcanes, la increíble historia que existe en nuestras tierras gracias a nuestros antepasados, la gran cultura Maya, una de las más grandes antiguas civilizaciones del mundo.

Pero eso no es todo, el guatemalteco es lo más valioso que esta tierra posee porque se caracteriza por su amabilidad y humildad, por ser servicial, trabajador, por su buen humor, solidario en los momentos que se requiere y a pesar de todos los conflictos internos que la nación tiene, los guatemaltecos somos el país #30 en niveles de alegría, eso habla muy bien de una nación tan pequeña y tan golpeada por la guerra interna que aún sigue mostrando secuelas, por la descarada corrupción de sus líderes políticos y más del 60% de la población es golpeada por la pobreza y la extrema pobreza, analfabetismo, hambre, desempleo, etc.

¿Quién o quiénes son los culpables de nuestra situación? ¿Acaso los Presidentes son los responsables, la clase política, la iglesia es la responsable, son Jimmy o Iván Velásquez los culpables, somos culpables los que tenemos pensamiento conservador, los que tienen un pensamiento liberal, soy yo o eres tú?

Hace algunos días leía en redes sociales comentarios relacionados con la coyuntura y alguien decía: «Por esos cabeza vacía, por esos evangélicos y sus iglesias somos un país tercermundista», Alguien más expreso «conservadores &%4##$"$ (insulto) dejen sus pensamientos de los años 30, estamos en una era de libertad», «Por tu culpa payaso» (refiriéndose al Presidente Morales), «Iván sos una lacra» expresaba otro.

¿Por qué Guatemala y los países de Latinoamérica estamos sumidos en este caos social a pesar de ser países con la riqueza necesaria para salir del subdesarrollo?

No soy un analista político, tampoco soy un experto en historia y finanzas, no estoy interesado en entrar en debates absurdos a través de las redes sociales, pero todos sabemos frases motivacionales que dicen "Sé el cambio que esperas en los demás", pero ¿Cuándo haremos de esas frases bonitas un estilo de vida? ¿Cuándo dejaremos de ser personas llenas de buenas intenciones y nos convertiremos en entes de acción y transformación? Eso sólo pasará cuándo decida que primero debo ser transformado YO, cuando entienda que debo dejar de culpar a otros por lo que es mi responsabilidad, cuándo comprenda que como ciudadano tengo derechos, pero también tengo responsabilidades y obligaciones, cuando abra los ojos y me dé cuenta que el problema empieza y termina conmigo. 


Cuando me siento "Toreto" y excedo los límites de velocidad o me voy contra la vía donde no hay paso; cuándo voy en mi moto y me subo a la banqueta peatonal; cuando no uso la pasarela y me cruzo la calle poniendo en riesgo mi vida y la de alguien más; cuando me quedo con el vuelto; cuando critico a los que diezman, pero me gasto todo mi dinero en botellas de whisky y prostitutas, dejando sin dinero para la comida a los de mi casa; cuando no pago mis impuestos; cuando le robo el wifi al vecino; cuando boto basura en la calle; cuando acoso a las mujeres con palabras obscenas o con miradas pervertidas; cuando compro cosas robadas; cuando bajo música pirata de la internet; cuando compro películas de Q5 donde el chino; cuando si o si debo tener el nuevo iPhone sin importar las deudas a las que deba meterme; cuando irresponsablemente utilicé una tarjeta de crédito y ahora me escondo de los acreedores; cuando no paso tiempo con mis hijos y creo que la televisión, Tablet o teléfono los pueden educar por mí; cuando creo que la educación de mis hijos es responsabilidad del gobierno, de la escuela, de la iglesia; cuando la violencia es parte de mi vida; cuando me alegro de la muerte de alguien, porque ese sí se lo merecía y así puedo seguir citando situaciones que practicamos en nuestro día, pero que todos las hagan no significa que sean correctas, eso también es corrupción.

Cuanta falta nos hacen líderes que promuevan la unidad y no la división, comencemos hoy ese cambio y ese cambio sólo se logra volviéndonos ricos en VALORES, cuánta falta nos hacen los valores, esta lucha no se va a ganar siendo de izquierda o de derecha, porque crear bandos siempre dejará heridas dentro de nuestra sociedad, "divide y vencerás". 

No somos tercermundistas porque las iglesias estén en el país, somos tercermundistas porque somos un país pobre en valores y eso comienza en casa, en el núcleo de la sociedad, la familia. Ante la falta de valores somos vulnerables, y esto no lo arregla ni Jimmy, ni ningún otro presidente que venga por más experiencia o conocimiento que tenga, tampoco lo arreglamos derrochando "sabiduría" en las redes sociales o en los programas de opinión.

Queremos luchar contra la corrupción, pues sin valores es una lucha perdida, porque podremos enviar a prisión al político de turno, pero el próximo que elijamos llegará con las mismas intenciones de vaciar el erario nacional.

Debemos tener claro que los valores no varían por ideologías, los cristianos y los no cristianos, los que creen en Dios y los que no creen en Dios, los que leen la Biblia y los que no saben que existe, todos debemos ser regidos por esa riqueza intangible, los valores.

Porque el Valor del Respeto, El valor de la Transparencia, El valor de la humildad, El valor de la confiabilidad, El valor de la ética, El valor del trabajo duro, El valor del perdón, El valor de la honestidad, El valor de escuchar, El valor de la paciencia, El valor de la influencia, El valor del amor, el valor de la libertad, el valor de la justicia, el valor de la integridad, etc. Para todos tienen la misma definición, no varían por bandos.

El problema de corrupción en nuestra nación no lo arregla CICIG por muy buenas intenciones que tengan,  no lo arregla el presidente, no lo arregla la clase política. Lo tenemos que arreglar nosotros volviéndonos primero personas ricas en valores, personas conscientes de que el cambio comienza por nosotros mismos, porque entonces basados en valores podremos instruir a nuestros hijos a vivir de una manera íntegra, como debe ser. Seremos conscientes de nuestros derechos, pero viviremos nuestras obligaciones, elegiremos y exigiremos personas llenas de valores, sacaremos de nuestra cabeza la idea que conseguir un trabajo por cuello está bien, que robar poquito es mejor que robar mucho, robar está mal sea poquito o mucho; que dar mordida me hace "pilas" porque me libré de una multa peor, me hará consciente de que ser impuntual es un problema que produce pérdida a mis patronos, que sacar útiles y enseres del trabajo es robar, que no respetar la cola de los demás en el banco o en el transmetro, está mal; enseñarle a mis hijos que tirar basura en la calle no es un derecho, es una irresponsabilidad, que tapar calles para exigir cosas y afectar a miles de personas que van responsablemente a sus actividad no es la salida; entenderemos que tanto ladinos, como indígenas, xincas o garífunas somos iguales y debemos tener las mismas oportunidades, que el hombre no es mejor que la mujer y ella también merece los mismos tratos y privilegios.


Ojalá pronto sean muchos los que viven intencionalmente los valores, estoy seguro que allí tendremos una nueva Guatemala. No basta con firmar la paz, no basta con ser una buena persona, no basta con llenarme de odio contra el que piensa diferente, no es suficiente presumir de conocimiento y de libertad, vivamos los valores y seamos los hijos que esta patria merece.

lunes, 27 de agosto de 2018

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SoyJulioLopez.com

Originario de Guatemala comparto contenido que busca fortalecer el crecimiento integral de nuestros lectores.




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